¿Cómo se hace un mantenimiento web? – Mantenimiento Web Tarragona
Casi todo el mundo se imagina lo mismo: alguien entra en el panel una vez al mes, pulsa «actualizar todo» y se va. Eso no es mantenimiento, es una apuesta mensual. Y las apuestas se pierden algunas veces.
Soy Eli, de El Estudio Web. Mantengo webs de negocios de Tarragona y provincia, y esto es literalmente lo que hago cada mes, en el orden en que lo hago. Te sirve para dos cosas: para saber qué estás pagando, o para hacerlo tú si te apañas con el panel.
La regla que ordena todo lo demás
Antes de los pasos, el principio: nada se toca si no se puede deshacer. De ahí sale todo el orden. Por eso la copia va primero y no al final, por eso se actualiza en una copia de pruebas y no en la web que ven tus clientes, y por eso después de cada cambio se comprueba que las cosas siguen funcionando.
Un mantenimiento que no puede volver atrás no es mantenimiento: es cruzar los dedos con factura mensual.
Los seis pasos de cada mes
1. Copia de seguridad, antes de nada
Ficheros y base de datos, guardados fuera del servidor de la web. Esto último es lo que casi nadie hace: si la copia vive en el mismo sitio que la web, el día que se cae el servidor o entra alguien, se lleva las dos cosas por delante.
Y cada cierto tiempo, esa copia se restaura en un sitio de pruebas para comprobar que de verdad sirve. Una copia que nunca se ha restaurado no es una copia: es una suposición con nombre de archivo.
2. Mirar qué ha cambiado ahí fuera
No todas las actualizaciones son iguales. Antes de tocar nada se mira qué hay pendiente y por qué: si es una mejora sin más, si corrige un fallo de seguridad conocido, o si es un cambio grande de esos que rompen cosas. Los avisos de seguridad se atienden enseguida; el resto puede esperar al ciclo del mes.
Aquí también se revisa lo que no salta solo: la versión de PHP del hosting, si algún plugin lleva un año sin actualizarse, o si el desarrollador de alguna pieza ha desaparecido. Un plugin abandonado es una puerta abierta con fecha.
3. Actualizar en pruebas, no en directo
Se hace una copia de la web en un entorno privado y ahí se actualiza primero. Si algo se rompe, se rompe donde no lo ve nadie. Esto es lo que separa un mantenimiento profesional de uno que va a pecho descubierto, y es también la razón por la que un mantenimiento serio cuesta lo que cuesta.
4. Comprobar lo que de verdad importa
Actualizar no es el trabajo: comprobar sí. Y no vale con mirar si la portada carga. Lo que se revisa después de cada tanda:
- Que el formulario de contacto envía, y que el correo llega a tu bandeja. Es lo que más se rompe en silencio y lo que más caro sale.
- Que la web se ve bien en el móvil, que es por donde entra la mayoría.
- Que no ha bajado la velocidad respecto al mes anterior.
- Que las páginas importantes siguen ahí y sin errores.
5. Pasar los cambios a la web real
Con todo comprobado, se llevan los cambios a producción y se vuelve a comprobar allí, porque el entorno de pruebas nunca es idéntico. Se elige un momento de poco tráfico y se queda uno mirando un rato, no se cierra el portátil y a otra cosa.
6. Revisar la seguridad y dejar constancia
Una vuelta a lo aburrido: qué usuarios tienen acceso y si siguen haciendo falta (el diseñador de hace tres años, no), si hay ficheros que nadie ha subido, si hay ráfagas raras de intentos de acceso, y si el certificado de seguridad va a caducar pronto.
Y al final, un informe corto: qué se ha actualizado, qué se ha comprobado y si hay algo que vigilar. En castellano. Si tu mantenimiento no deja rastro escrito, no tienes forma de saber si se ha hecho.
Lo que pasa el resto del mes
El ciclo es mensual, pero la vigilancia no se toma vacaciones. Entre revisión y revisión hay tres cosas funcionando solas: un aviso si la web deja de responder, una alerta si aparecen o cambian ficheros que nadie ha tocado (la señal más clara de que ha entrado alguien), y un control de los intentos de acceso al panel.
Los avisos importan poco si nadie los lee. Por eso van a una persona, no a una carpeta de correo que nadie abre.
Qué cambia si tu web vende
Si tienes una tienda online, una academia o cualquier web que cobre, el ciclo es el mismo pero más apretado y con una comprobación extra que no es opcional: una compra de prueba real después de cada tanda de actualizaciones. Con tarjeta, hasta el final, comprobando que llega el correo, la factura y el acceso.
Parece exagerado hasta el día que una actualización rompe la pasarela y te enteras a fin de mes, cuando cuadras las ventas. Por eso el mantenimiento de una web que vende cuesta más: no es que se haga distinto, es que se hace más veces y se comprueba más.
Cómo saber si el mantenimiento que pagas sirve
Cuatro preguntas para quien te lleva la web. Si las contesta sin dudar, estás en buenas manos:
- ¿Dónde están mis copias y cuándo se restauró la última? Si la respuesta es «las hace el hosting», no son tuyas y probablemente nadie las ha probado.
- ¿Actualizáis directamente en mi web o en pruebas?
- ¿Quién comprueba que el formulario sigue enviando?
- ¿Puedo ver lo que se hizo el mes pasado?
Un mantenimiento de veinte euros al mes no puede incluir nada de esto. No porque quien lo venda sea mala gente, sino porque no da el tiempo. A ese precio lo que compras es un plugin que actualiza solo, y eso ya lo hace WordPress gratis.
¿Y si quiero hacerlo yo?
Se puede, y hay negocios pequeños a los que les compensa. Lo mínimo, sin engañarse: copia fuera del servidor antes de tocar nada, actualizar de poco en poco y no todo de golpe, comprobar el formulario después, revisar usuarios cada pocos meses y apuntar en algún sitio qué hiciste y cuándo.
Lo difícil no es hacerlo una vez: es hacerlo el mes que estás liada, el que estás de vacaciones y el que la web parece que va bien. El mantenimiento falla siempre por ahí, nunca por falta de conocimientos.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que hacerlo?
El ciclo completo, una vez al mes. Los avisos de seguridad graves, en cuanto salen, sin esperar. Y la vigilancia, continua.
¿Se puede hacer sin que la web deje de funcionar?
Sí. Trabajando en pruebas y pasando los cambios en un rato de poco tráfico, tus visitantes no notan nada. Si tu web se cae cada vez que alguien la actualiza, el problema no es la actualización.
Mi web es estática y sencilla, ¿también necesita esto?
Necesita mucho menos, y es una de las razones por las que a veces recomiendo una web sin panel ni base de datos. Aun así, el dominio, el certificado y las copias siguen existiendo, y alguien tiene que mirarlos.
¿Cuánto cuesta contigo?
200 € al mes + IVA para una web corporativa y 270 € al mes + IVA para cualquier web que venda. Lo que incluye cada cuota está detallado en la página de mantenimiento web.
Te digo cómo está la tuya
Sin coste y sin compromiso. Miro qué versión lleva, si las copias existen de verdad, quién tiene acceso y si hay algo raro dentro. Si veo que está bien cuidada, te lo digo y no te vendo nada.
Esta guía forma parte de la sección de mantenimiento web.
